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<title>Portal uruguayo de literatura</title>
<link>http://vinten-uy.com</link>
<description>El portal experimental de Vint&amp;eacute;n Editor / Mvdeo. Uruguay</description>
<language>es-uy</language>

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<title>MALA JUGADA</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=108</link>
<description>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class=&quot;Apple-style-span&quot;&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class=&quot;separator&quot;&gt;&lt;strong&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/strong&gt;&lt;a href=&quot;http://bligoo.com/media/users/0/45747/images/ventanas.jpg&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; align=&quot;middle&quot; src=&quot;http://bligoo.com/media/users/0/45747/images/ventanas.jpg&quot; width=&quot;400&quot; height=&quot;280&quot; /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Las cortinas de ésa ventana nunca estaban abiertas lo suficiente como para poder distinguir algo en su interior y por ello su imaginación volaba entretejiendo la posibilidad de mil historias.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, prefería pensar que esa ventana correspondía al departamento secreto de un hombre que llevaba allí a su &amp;ldquo;querida&amp;rdquo;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Los imaginaba entrando entre besos ardientes mientras se iban despojando de las molestas prendas hasta terminar en la cama cuyas revueltas sábanas eran mudas testigos de lo que allí se desarrollaba, incluso creía oír los susurros y jadeos de los amantes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Imaginaba que luego de un rato de estar juntos se marchaban ya que nunca vio que, al caer la tarde, se encendiera una lámpara.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Al caer la noche el aspecto de la ventana cambiaba, esto lo impulsaba a imaginar una historia de horror y allí volvía a dejar correr la imaginación.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Hasta ése día en que de imprevisto las blancas cortinas se movieron bruscamente en la oscuridad, el susto lo hizo retroceder hasta quedar oculto tras su propia cortina para espiar más cómodamente sin ser visto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Desde su escondite pudo ver que las cortinas de la ventana, que tantas historias le habían inspirado, eran abiertas con brusquedad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, su interior continuaba oscuro, negro, ni siquiera podía divisar a la persona que estaba allí parada&amp;hellip;porque algo le decía que allí había alguien espiándolo a él, mirando hacía su ventana.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;El horror le erizó la piel, el mismo horror que momentos antes estaba pronto a imaginar para esa ventana solitaria.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Sin pérdida de tiempo cerró lentamente ventana y cortinas y encendió todas las luces de la casa.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Sentado en el sofá con el control en mano buscó algún programa interesante para ver, algo que le quitara el miedo que se le había colado como un frío en el cuerpo&amp;hellip;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Setiembre 2010&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://www.safecreative.org/work/1010227638701&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; alt=&quot;Safe Creative #1010227638701&quot; src=&quot;http://resources.safecreative.org/work/1010227638701/label/logo-72&quot; /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<title>Simple aprendiz</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=107</link>
<description>&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&amp;ldquo;Quien a robado esos besos dulces..&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien mas a estampado tu cara en un sue&amp;ntilde;o&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien ah dejado tus caricias por recuerdos intensos&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien olvido de amarte sin antes pensarlo..&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien ah quitado tu inocencia queriendo olvidar el presente&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien mas a so&amp;ntilde;ado cuerpo a cuerpo..piel a piel..&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien no lo ah dejado todo por seguir ciegamente amando&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien mas que un aprendiz del amor encontraria una princesa&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Que princesa encontraria el aprendiz de su vida..&lt;/p&gt;

&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Quien mas que dos locos enamorados se estamparan en sus
propias vidas&amp;rdquo;&lt;/p&gt;</description>
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<title>El mozo</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=106</link>
<description>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo conocimos en un bar de Carrasco que quedaba frente al mar, en ese lugar era lindo sentarse a observar las olas e imaginar lo que escondían. Los autos que pasaban sin darle descanso al negro alquitrán no podían tapar del todo el horizonte lejano e infinito, pero si tapaban desvergonzadamente las voces del océano que ba&amp;ntilde;aban la orilla de la playa. Ese día apareció elegantemente saliendo por la puerta, caminando con una bandeja en la mano y una servilleta blanca colgada del brazo. De rostro serio pero con rasgos de amabilidad apenas distinguibles, usaba las canas peinadas hacia atrás con vaya a saber que marca de gomina. Alto y con un andar elegante lucía sus pantalones negros, su camisa blanca y su chaleco negro con altivez orgullosa. A veces había que recordarle el olvido de una cerveza o de algún faina del orillo de menos. Pero nunca dejo de mostrar el respeto que los clientes dicen merecer y la atención al instante de quien la solicitara. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Debería andar cerca de los 60 le calcule, entrecerrando los ojos a medida que escuchaba nuestros deseos para intentar hacerlos una realidad en algunos minutos. El tan solo oía de pie sin decir palabra las órdenes nuestras, mientras con la servilleta dejaba la mesa lustrosa para que recibiera las frías botellas y los inhóspitos platos. Jamás pregunto nada personal, y saludaba respetuosamente apenas inclinando su cabeza a pesar de ser nosotros los pocos comensales que siempre ocupábamos una de sus mesas. Un día le pregunte si era de Montevideo, y por primera vez supimos algo de el. No, no era de Montevideo, su hogar estaba más lejos de lo que nos hubiéramos imaginado. En un pueblito de San Jose por allá lejos en medio del verde y rodeado de praderas, su vida había empezado y aún seguía. No quiso jamás mudarse ni venir a la ciudad porque según el no había nada aquí de lo que no pudiera encontrar allá. Solo la necesidad de trabajar para poder seguir viviendo lo había obligado a abandonar su entorno para visitar lugares distantes. Apenas si le vimos esgrimir algún día que otro una mueca que simulaba ser una sonrisa triste, lejana. Los ojos parecían temblarle y la voz parecía quebrarse detrás de esa mueca angustiosa, un día escuchamos su voz un tanto más audible de lo habitual. Es que en el bar los comensales ya no asistían como antes a degustar lo que este ofrecía. Supusimos que los nervios como las olas en los días de tormenta andaban inquietos salpicando a los demás. Nos trataba de &amp;ldquo;usted&amp;rdquo;, no solo el chaleco permanecía sobre su cuerpo recordando viejas épocas, su vocabulario tampoco había cambiado. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Aquella noche de lluvia abundante y viento despiadado no fuimos lo suficientemente perspicaces, como para darnos cuenta que era la última para el y para el bar. El tiempo fue el único que nos dio la se&amp;ntilde;al, ya que el como si nada sucediera camino una vez más hasta nuestra mesa, escucho, trajo y cobro. Ni una sola referencia, ni una lágrima, ni un tenue llanto. Tan solo hizo una vez su trabajo como se lo habían ense&amp;ntilde;ado y como el siempre lo había cumplido. Fue un sábado, el último sábado que lo vimos&amp;hellip;. La lluvia inclemente castigo duramente el endeble techo de la parte de afuera del bar, hasta lograr penetrar por el, como queriendo despedirse personalmente de todo aquello que ya no sería lo que una vez fue. El viento también quería entrar, pero detenido por el plástico transparente tan solo rugía de impotencia, acompa&amp;ntilde;ado por el grito imponente de los truenos. Fue la ultima noche para varias cosas y entre ellas estaba el &amp;hellip; mirando tristemente como su lugar iba apagándose, y sin mirar atrás abandono ese espacio para sumergirse de nuevo en la penumbra de su casa allá lejos, en el pueblo que el tanto quería. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<title>NUEVE LUNAS...</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=105</link>
<description>&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Las hormonas revolucionan la sangre,&lt;br /&gt;el esperma se apresta a avanzar&lt;br /&gt;y el óvulo se entrega entero,&lt;br /&gt;no le importa el qué dirán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;El milagro de la vida da comienzo&lt;br /&gt;en invisible huevo que se dividirá,&lt;br /&gt;en tantas partes como sea necesario&lt;br /&gt;para dar rienda suelta a la creatividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve Lunas serán suficientes para proveer,&lt;br /&gt;de sus pertenencias, a la individualidad,&lt;br /&gt;recordarle las cualidades latentes&lt;br /&gt;que ella se encargará de desarrollar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve Lunas en estrecho vínculo&lt;br /&gt;con la matriz que albergará&lt;br /&gt;tanta vida como emociones surjan,&lt;br /&gt;en ésa nueva realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve Lunas en constante crecimiento,&lt;br /&gt;en que los imperceptibles movimientos se multiplicarán,&lt;br /&gt;cada día, en cada instante más certeros&lt;br /&gt;dando por tierra, al fin, con la incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve Lunas de hormonas que, sin guía,&lt;br /&gt;sabias se conducirán&lt;br /&gt;pues en el cuerpo humano nunca nada&lt;br /&gt;está librado al azar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nueve Lunas de sue&amp;ntilde;os invisibles&lt;br /&gt;creciendo junto a ésa otra verdad,&lt;br /&gt;verdad que es vida nueva&lt;br /&gt;pronta a dejarse estrenar&lt;br /&gt;en el aliento vital que inflama los pulmones&lt;br /&gt;de ése nuevo ser que pronto llegará&lt;br /&gt;con bagaje de débitos y haberes&lt;br /&gt;creador de su nueva oportunidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;portador de tantos potenciales&lt;br /&gt;como lunas tardó en reinventar&lt;br /&gt;el pasado en historia nueva&lt;br /&gt;y el presente cierto en futuro real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Patricia O. (Patokata),&amp;nbsp;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Abril 2010&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Poema semifinalista en el concurso de Atina Argentina&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;</description>
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<title>INFELICES AL FIN</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=104</link>
<description>Satisfechos o no&lt;br /&gt;por el mundo reencarnando&lt;br /&gt;tirando piedrecitas&lt;br /&gt;recordando el camino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satisfechos o no&lt;br /&gt;volviendo&lt;br /&gt;marcando el ciclo&lt;br /&gt;infelices hasta morir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reencarnación&lt;br /&gt;podría ser&lt;br /&gt;Infelices al fin&lt;br /&gt;Amo cuidando al trono&lt;br /&gt;Lacayo cuidando al amo&lt;br /&gt;Infelices al fin&lt;br /&gt;Pobres y ricos&lt;br /&gt;Infelices al fin&lt;br /&gt;Pobre vacío&lt;br /&gt;Rico vacío&lt;br /&gt;Infelices al fin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre volviendo&lt;br /&gt;podría ser&lt;br /&gt;Infelices al fin&lt;br /&gt;Siempre mendigando&lt;br /&gt;el próximo día&lt;br /&gt;o viviendo el día a día&lt;br /&gt;Infelices al fin&lt;br /&gt;&amp;quot;Mejor no pensar en todo esto&lt;br /&gt;es demasiado cruel&lt;br /&gt;y patético&lt;br /&gt;Mejor no pensar ni sentir&lt;br /&gt;Toda la energía aplicada&lt;br /&gt;y ni un minuto para darse cuenta&lt;br /&gt;de algo&lt;br /&gt;que afecte el bienestar emocional&lt;br /&gt;Como caballitos siempre mirando al frente&lt;br /&gt;Como cerditos empujando empujando&lt;br /&gt;para pasar por la puerta&lt;br /&gt;Como moscas&lt;br /&gt;pretendiendo llegar muy lejos&lt;br /&gt;y cayendo&lt;br /&gt;en la peor trampa&amp;quot;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Infelices al fin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mario Pires&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</description>
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<title>El viejo</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=103</link>
<description>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado apaciblemente en una silla blanca de plástico pasaba las tardes mirando hacia la vereda de enfrente y notando cada movimiento que había en su cuadra. Hubiera frío, calor, nubes, &amp;nbsp;o viento, lo encontraba en el mismo lugar todos los días. Yo lo veía ahí diariamente cuando de tarde pasaba de ida y volvía de vuelta con mi hijo después de pasada otra jornada en el maternal. Fueron unos meses en los cuales tan solo seguía de largo apenas notando su presencia, el sentado detrás del murito blanco que protegía su humilde casa de los extra&amp;ntilde;os tan solo me observaba. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Su barba blanca acompa&amp;ntilde;aba a su cabellera albina haciendo que su rostro un tanto colorado y surcado por gruesas arrugas luciera aún más llamativo. Sus ojos siempre entreabiertos apenas si dejaban adivinar el color que escondían, y su mano apoyada asiduamente en su pera parecía sostener algo más que pasados recuerdos. Un día cualquiera decidí saludarlo más que no fuera solamente con un &amp;ldquo;hola&amp;rdquo; escueto y reseco. Sin mostrar sorpresa alguna permaneció su rostro impávido mientras su boca apenas movía sus labios para contestar a mi saludo. Fueron tantos los días que nos veíamos .. yo pasando y el pensando que no pude evitar aunque fuera pocas, dirigirle unas pocas palabras a ese hombre solitario que parecía no querer mucho más, poseyendo mucho menos. Hace casi un mes por primera vez lo vi caminar lentamente hacia la esquina más lejana de su cuadra, ahí permaneció parado unos minutos mirando hacia la lejana avenida dos o tres cuadras más allá de su habitual territorio. De repente ya estaba de vuelta arrastrando sus cansadas piernas hacia su refugio habitual, miraba el suelo por momentos y en otros ojeaba su alrededor interesándose por todo lo que demostrará poseer vida.&amp;nbsp; No tenía mascota alguna que yo supiese, ya que su peque&amp;ntilde;a casa poseía un patio a su costado que solamente tenía trastos viejos de metal oxidado y plásticos mugrientos. Alguna que otra vez cuando veía su silla esperándolo, miraba al interior de su vivienda a través de la blanca puerta que abierta de par en par intentaba tentar a &amp;nbsp;alguien a que le hiciera compa&amp;ntilde;ía a su vetusto due&amp;ntilde;o. Alguna silla igual a la suya con ropa sobre ella pude divisar apoyada en una pared que parecía cortarse al comienzo de una puerta, que seguramente era la entrada a otra habitación. Jamás lo vi tomar mate o comer bizcochos, solo era el en silencio, cavilando quizás sobre lo pasado y lo futuro. Por ahí algún que otro día también lo observe desde la distancia a dos cuadras de su casa, llegaba hasta ahí levantaba la vista como reconociendo cambios en las casas y recordando rostros en las penumbras. &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La curiosidad pronto logró que empezara a preguntarme si tenía algún familiar, si alguna vez había conocido el amor, si esa sería su última morada, &amp;iquest;con que dinero sobrevivía?, &amp;iquest;que ilusiones tendría? El solamente me saludaba con un &amp;ldquo;hola&amp;rdquo; aunque más de una vez se atrevió a decirme &amp;ldquo;como anda vecino?&amp;rdquo; Hasta el día de hoy me sigo preguntando si ese saludo no estaba disfrazado de invitación a intercambiar algo más que simples frases. Hasta después de las siete en invierno u oto&amp;ntilde;o, y hasta entrada la noche en verano y primavera no veía el barrio su puerta cerrada. De ahí en más, nadie volvía a verlo hasta que el sol no volviera a mostrarnos nuevamente lo que es este mundo y lo que somos nosotros. Nunca escuche música y ni siquiera alguna luz artificial vi jamás que pudiera identificar como de un aparato de televisión. &amp;nbsp;Para el no parecía que hubieran días de semana y días de fin de semana, todos los días eran los mismos sin obligaciones que cumplir y sin compromisos que atender. Quizás la única que el tenía era la de seguir viviendo. Era un hombre solo y silencioso que solamente continuaba respirando porque era lo que le habían ordenado desde que había nacido &amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Ni una botella a medio terminar de algún vino barato, o algún pucho armado con tabaco de dudosa calidad le vi jamás. Casi siempre a las personas solitarias se las asocia al alcohol o a algún otro vicio, debe ser porque los que juzgamos ya sabemos que la soledad es algo insoportable de sentir. Pero para el era como un vicio que disfrutaba sin apuro, casi con algo de gozo. Sus pantalones azules y su gorra de lana también azul lo hacían inconfundible cada vez que salía a recorrer su corto paseo. Sus pasos eran cortos pero firme su andar. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un día le contesté con algo más que el simple &amp;ldquo;como anda&amp;rdquo;, le agregué el &amp;ldquo;todo bien?&amp;rdquo;. &amp;ldquo;Y aca andamos con un poco de frío&amp;rdquo; me dijo mientras intentaba que mi hijo lo saludara reflejando la sonrisa que el le ofrecía. El invierno lo impulsaba a encerrarse más temprano que lo habitual, y cuando la puerta ya no nos dejaba observar el interior de la casa ni la catástrofe más grande podría lograr que ella volviera a abrirse. Los trastos y las chapas eran sus amigos más cercanos a pesar de permanecer siempre afuera y tener que soportar las inclemencias del tiempo. Nadie en el barrio osaba tocarlos a pesar de estar al alcance de todos, había un respeto impreso en el aire y obedecido por todos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Las dos peque&amp;ntilde;as ventanas de su frente siempre estaban ocultas detrás de las persianas blancas de plástico que aparentaban no haberse movido desde hacía a&amp;ntilde;os. Unos tiznones de amarillenta dejadez las recorrían verticalmente y a pesar de ser iguales, una siempre estaba más abajo que la otra. Pero al viejo no parecía importarle, me empecé a preguntar si realmente habría algo todavía en esta vida que le importara. Alguna razón para continuar viviendo tendría que tener. En verano podía vérsele hasta las altas horas de la noche sentado,impávido mientras a su alrededor algunas de las prostitutas de la casona de al lado fumaban tranquilamente iluminadas por la tenue luz amarillenta de viejos focos ciudadanos. En el invierno tan solo una pobre luz gastada podía verse a través de una ventana peque&amp;ntilde;a que estaba ubicada en el costado de la casa, a través de las persianas la luz era todavía más tenue. Ni un ruido, ni un movimiento&amp;hellip; nada &amp;hellip;.. Había que esperar a que la escarcha volviera a su forma primigenia, y que la niebla matinal fuera disuelta por los rayos del sol para volver a verle. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero llegó el día en el cual no lo vi, ni ese día, ni el día después. Pasó una semana, dos, la puerta permanecía cerrada. Los trastos seguían ahí pero el viento invernal ya había derribado a dos o tres que danzaban al son de su silbar. La oscuridad tapaba a la solitaria casa por las noches y por el día ya ni el sol lograba que sus paredes blancas llamarán la atención de los transeúntes. Le pregunté a una de las prostitutas un día de esos en las que ellas fumaban en la vereda, y me dijeron que ni siquiera sabían su nombre, menos aún si tenía parientes o alguien que fuera a recordarlo. Por lo menos estoy yo para recordar su estampa y sus miradas, pero seguramente que el partió sin saberlo nunca. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<title>¿En qué día bajaste los brazos...</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=102</link>
<description>&amp;iquest;En qué día bajaste los brazos&lt;br /&gt;y comenzaste a pelear?&lt;br /&gt;Esas son fechas dignas&lt;br /&gt;de anotar en el calendario&lt;br /&gt;&amp;iquest;En qué te has convertido&lt;br /&gt;ahora que ya no temes&lt;br /&gt;y causas miedo?&lt;br /&gt;Ese es un bonito epitafio&lt;br /&gt;para tu día más feliz&lt;br /&gt;&amp;iquest;Adónde ir&lt;br /&gt;cuando ya los caminos fueron gastados?&lt;br /&gt;Lucho&lt;br /&gt;Entre mis instintos&lt;br /&gt;y lo que me han ense&amp;ntilde;ado&lt;br /&gt;hay demasiadas diferencias&lt;br /&gt;que me cuestan entender&lt;br /&gt;&amp;iquest;Cuál es mi yo&lt;br /&gt;en momentos&lt;br /&gt;que todos buscan su propio yo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Mario Pires&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href=&quot;http://maldicionpoeta.blogspot.com/&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Maldición Poeta&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;</description>
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<title>Las viudas</title>
<link>http://vinten-uy.com/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=101</link>
<description>&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; LAS VIUDAS&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Se reencontraron después de casi cuarenta a&amp;ntilde;os sin verse. Habían sido íntimas amigas, inseparables en el secundario, de compartir hasta sus ropas, de dormir en el mismo cuarto, de contarse &amp;nbsp;absolutamente todo. Cuando se recibieron, misteriosamente dejaron de verse, se casaron, y sus vidas corrieron por distintos andariveles. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Ahora estaban, por casualidad, una enfrente de la otra en la puerta del gimnasio. Tenían mucho para conversar, y un sinnúmero de cosas en común: eran viudas y abuelas a la vez.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;Se fueron a tomar el té, a la confitería más cercana, como en los viejos tiempos. Se dijeron&amp;nbsp; mutuamente, que estaban espléndidas. Hablaron, por supuesto, con orgullo, de sus difuntos maridos. &amp;nbsp;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Una decía que lo seguía viendo por las noches, que lo sentía cerca, que &amp;nbsp;hasta hablaba con él. &amp;ldquo;Siempre fuiste creyente&amp;rdquo; le contestó la otra.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;rdquo; Yo, sin embargo no te niego que lo extra&amp;ntilde;o, pero acepté los hechos como se fueron dando y ahora disfruto de las cosas que me dejó, a mi hija y a mis dos &amp;nbsp;hermosos nietos. Para mi fue todo más difícil, no tuve la suerte que tuviste vos. Mi marido&amp;nbsp; viajaba mucho y era un poco egoísta&amp;rdquo;.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;rdquo; Siempre fuiste escéptica&amp;rdquo; le dijo&amp;nbsp; la otra sonriendo. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Prometieron volverse a ver y seguir platicando &amp;nbsp;como cuando eran adolescentes. No fue posible, porque supieron mas adelante, que hablaban del mismo hombre.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Gabriel Falconi&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</description>
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<title>El cuero del desamor</title>
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<description>&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estacion de tren de madrugada&lt;br /&gt;el pasillo interminable, de una casa abandonada&lt;br /&gt;el centro de mesa lleno, de podridas peras y manzanas&lt;br /&gt;el puerto de villa tristeza, sin barcos ni muelles ni nada&lt;br /&gt;el pajaro cantor, muerto debajo de sus alas&lt;br /&gt;el traje de ni&amp;ntilde;o, del velorio de mi hermana&lt;br /&gt;la lluvia de granizo, que cae sobre mi alma congelada&lt;br /&gt;los dias que estabas tan feliz y enamorada&lt;br /&gt;que al besarme en la boca, era como si no besaras nada</description>
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<title>Riachuelo y el Dante</title>
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<description>Estaba terminando el verano. Era uno de esos domingos en que &amp;ldquo;no vuela una mosca&amp;rdquo;. &lt;br /&gt;De repente,&amp;nbsp; &amp;iexcl;bum!,&amp;nbsp; &amp;iexcl;! Bum!,&amp;nbsp; &amp;iexcl;BUM! Cada vez más fuerte.&lt;br /&gt;Riachuelo, ese tranquilo paraíso, se sobresaltó, &amp;nbsp;no eran las explosiones que nos sobresaltan a diario, no era la cantera. &amp;nbsp;Eran tiros y muy cerca de las casas. Tiros y más tiros. &amp;nbsp;Los perros ladraban, las gallinas saltaban. &amp;nbsp;Los hombres salían a la calle.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-&amp;iquest;Qué pasa?-&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;-No se,&amp;hellip; parecen tiros.-&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;em&gt;-Pero loco, tantos tiros, &amp;iquest;qué pasó?,&amp;nbsp; &amp;iquest;volvieron los milicos?&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Se acabó la paz de la siesta de verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un campo vecino comenzaba una matanza. &lt;br /&gt;Bajo la excusa de un girasol caído y cubriéndose con el control de plagas, se organizaron las excursiones diabólicas. Cientos de palomas asesinadas por la codicia de unos y la sed de sangre de otros.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;Europeos, americanos y traficantes de turismo inmoral, compraron conciencias y complicidades.&lt;br /&gt;Mataron, mataron y mataron. &amp;nbsp;Sus escopetas se recalentaban y debían cambiarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí que no era caza. No era el botija con la gomera,&amp;nbsp; ni el paisano con el talero. No era para el guiso ni para el escabeche. &lt;br /&gt;Era una locura. &lt;br /&gt;La sangre, las plumas y esos cuerpitos destrozados cubrían ese campo de flores que honradamente habían buscado el Sol, &amp;hellip; que ironía. &lt;br /&gt;Esto se había convertido en un infierno. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&amp;ldquo;Abandonad toda esperanza, ustedes que han entrado&amp;rdquo;,&lt;/em&gt;&amp;nbsp; escribió el Dante.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S&lt;/strong&gt;in embargo, Riachuelo reaccionó. &lt;br /&gt;El artista, el artesano, el loco y el borracho. El herrero, el panadero y el carpintero. Las mujeres discutían con sus hombres y sus ni&amp;ntilde;os.&lt;br /&gt;Fue algo FANTASTICO!!!!!!!!!!&amp;nbsp; David preparaba su gomera.&lt;br /&gt;La movilización fue inmediata, el tallador volvió a ser Doctor e hizo la denuncia. Luego una queja. Una conversa y otra más. Que el girasol, que las palomas son la plaga, que la plata pa los ni&amp;ntilde;os. Otra denuncia y otra más, pues no hay peor sordo que el que no quiere oír.&lt;br /&gt;La lucha fue intensa, el poder de los poderosos ganaba las apuestas. &lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;Goliat gritaba fuerte y seguía tirando. BUM,&amp;nbsp; BUM,&amp;nbsp; BUM.&amp;nbsp; &lt;br /&gt;La Madre seguía llorando.&lt;br /&gt;David no bajo los brazos y finalmente el gigante cayó al suelo.&lt;br /&gt;Después de varias semanas. Luego de miles de muertes. La masacre se detuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Riachuelo no festejó. &lt;em&gt;-&amp;ldquo;&amp;iquest;Vieron que se puede?&amp;rdquo;,&lt;/em&gt; -dijeron las mujeres.&lt;br /&gt;Con la humildad del guerrero victorioso, el herrero volvió a su fragua, el panadero a su harina, el carpintero a su lija, el borracho a su botella y&amp;nbsp; Gepetto a sus Pinochos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Paloma Blanca se había salvado. &lt;br /&gt;Mientras ella o sus crías siguieran volando,&amp;nbsp; había esperanza.&lt;br /&gt;Había esperanza que Uruguay,&amp;nbsp; siguiera siendo NATURAL.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Gracias David, GRACIAS RIACHUELO.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;En honor a los Amigos que no conozco. &lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Aquellos que aun en el infierno no pierden la esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jorge Castex&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&amp;quot;Cuentos de Colonia, Buenos Aires y otras yerbas...&amp;quot;&lt;/em&gt;&lt;/em&gt;</description>
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